sábado, 2 de octubre de 2010

El vino de Montilla



Escucha como muere el invierno
escucha los sonidos del silencio
escucha como sangra el viento
escucha el jardín moribundo.

En hora inesperada todo muta
nadie conoce a nadie, el despertar
del buque insignia de esta añada
aquí se forjan los sueños de Baco.

Cuando alborean los sarmientos
sacrificas tu sencillez floreciente
sobre cepas fértiles y centenarias
latiendo bajo el sol de Andalucía.

Bienaventurado aquel soldado alemán
Pedro Ximén de los tercios de Flandes
en su zurrón del Rhin trajo, la gloria
de las afortunadas islas y del Olimpo
y estas rudas tierras del sur colonizó.

El príncipe de los escritores
el inca Garcilaso de la Vega
tus verdes predios escogió
y de tus caldos se deleitó
desde la noche hasta clarear.

Hay un vino mas romántico
que el criado bajo el velo de flor
velo que guarda la mas hermosa
de las soleras del vino español.

Desposado con una guitarra
amante, mancebo de bailaores
inspiración del cante jondo
entre barriles destilas el futuro.

Me rodean tus cepas hasta el alma
los sarmientos se enredaron en mi mente
tus tierras lacraron mi existencia por siempre
tierras del vino, tierras de vendimia estival.

Desde las ventanas de la humildad
los aromas del pasero embriagan
los sentidos del romántico viajero
negro vino, fascinante y cautivador.

Cielo azul
cepas verdes
verdes racimos
agrestes tierras
hacedoras de vinos
y gentes abiertas.